La Religión es para los que no quieren ir al infierno, la Espiritualidad es para los que ya estuvimos ahí.


Muros y Puertas, un programa para sentir...

lunes, 30 de mayo de 2011

DOS LOBOS


Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.   
Él dijo, "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros".   
"Uno es Malvado -  Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego. 
"El otro es Bueno - Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. 
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: 
“¿Qué lobo gana?”   
  El viejo Cherokee respondió: "Aquél al que tú alimentes."
 

Recomenzar

Recomenzar es poner ganas, fuerzas y un fuerte deseo de volver a empezar. 
Muchas vivencias nos llevan a sentir que el camino se cortó. Nos invade la sensación de que ya no hay más kilómetros por delanteque todo terminó.

Despues de una amarga y dolorosa experiencia nos sentimos vacios para dar, cerramos el corazóny el pecho nos duele continuamente cuando miramos hacia atrás y las pérdidas, el dolor y su tristeza nos hacen sentir tan chiquitosy en ese sentir perdemos las ganas de continuar.

Cuántas veces ante una situación dolorosa nos sentimos morir internamente. Vamos y venimos como maniquies que están rodeados de gente pero deseando volver a la vidriera en donde pueden sentirse protegidos.

Cuántas veces nos cuesta levantarnos despues de haber vivido lo inesperado y deseamos un sueño eterno o tener amnesia para poder olvidar nuestro pasado.

...Pero la vida continua y nunca es tarde para recomenzar.

De cada situación de cada experiencia, de nuestro sufrimiento debemos aprender a salir fortalecidos. Si bien no es rápido ni fácil y necesita de nosotros para elaborarse debemos permitirnos ese duelo pero no quedarnos ahí...

Lloremos, gritemos desde lo más profundo de nuestro ser, dejemos que esa herida salga a la superficie aunque sabemos que sangra y que duele enfrentemos nuestro dolor.

Y una vez que logramos sacar todo aquello que nos daña, que nos paraliza, aquello en lo que no dejamos de pensar tratemos de mirar hacia adelante...

Sé que cuesta, que a veces nos resulta casi imposible pero ¿para sirve seguir llenando la mochila con tantas cosas desagradables? ¿Sirve no dar paso a todo lo nuevo que nos está esperando? ¿Sirve seguir alimentando nuestro dolor?

Soltemos de una vez esa cuerda que solo nos une a lo malo y nos hace ir una y otra vez por ese camino que ya no tenemos ni fuerzas ni ganas de recorrer.
Es hora de decir adios a todo aquello que lastimó nuestro interior y de darle la bienvenida a lo nuevo.

Si logramos dar el primer paso...

Si hoy nos levantamos con ganas de recomenzar...

Si abrimos las ventanas y dejamos entrar la luz y frente al espejo decidimos cambiar nuestra imagen y al salir dejamos que el viento, el sol, la gente comiencen a ser nuevamente una compañia y no una molestia...

Si, dejamos que la vida nos sorprenda nuevamente y apostamos a tener una vida mejor...

jueves, 26 de mayo de 2011

¿Nos hará falta tela?


 


En el zoológico de California una madre tigresa dio a luz a 3 cachorros. Desafortunadamente tuvo complicaciones en el embarazo y los tigrecitos nacieron prematuros con poco peso y tamaño lo que provocó que murieran en tan poco tiempo. 
La madre tigresa se recuperó del parto pero asimismo empezó a declinar su salud y fisicamente no se veía bien. Los veterinarios sintieron que la causa podía ser la perdida de sus cachorros lo que tambien le hizo caer en depresión. Por lo que decidieron que si se complementaba con otros cachorros, talvez eso la majoraría. 
Despues de verificar en otros zoológicos del pais, confirmaron con tristeza que no habian cachorros de tigre que pudieran ser traídos al lado de la tigresa. Por lo que los veterinarios decidieron algo que nunca se habia intentado en el zoológico anteriormente. A veces hay madres de otras especies que llegan a fallecer dejando huérfanos a sus cachorros y ese fue precisamente el caso de una madre marrana que habia dejado huerfanos a toda su camada de cachorros. 
Les colocaron tela imitando la piel de la tigresa, le fueron colocados a su alrededor y lo que verán en las fotos es el resto de la historia. 







Ahora, díganme... 
¿Por qué el resto del mundo no podemos convivir en paz con personas diferentes a nosotros? 
¿Nos hará falta tela?




El circo de la Mariposa

¿Cuantas veces creíste que tu mundo era terrible, imposible, desolador?. ¿Cuando creíste que dabas  todo  por sentado y por nada cambiaría?, Bienvenido al circo de la Mariposa

miércoles, 25 de mayo de 2011

Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...


¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!. 
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. 
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa  de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!. 
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. 
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!. 
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento. 

                               
      
José Saramago 
Premio Nobel Literatura 1998.