La Religión es para los que no quieren ir al infierno, la Espiritualidad es para los que ya estuvimos ahí.


Muros y Puertas, un programa para sentir...

lunes, 30 de abril de 2012

El día que las mujeres abandonaron la tierra.




Y un buen día, las mujeres se ausentaron de la tierra, cansadas ya de la falta de apreciación, el maltrato, la discriminación y el machismo.
Fue entonces cuando se acabaron las caricias, el amor, la empatía, el consuelo, las miradas tiernas ante los errores más terribles, se acabaron las palabras de aliento y las palmadas en la espalda, de esas que te invitan a seguir adelante.
Todo empezó a desequilibrarse, los hombres desorientados no encontraron quien les pida que se detengan, que no era para tanto, que tenés que tener paciencia, no existía el amor adrede, solo enfados, peleas, bravuconadas. Salvo por algunos cobardes, esos que ya no tenían a una mujer a quien maltratar.
El mundo era un desastre, nadie encontraba mediadoras y el caos de la mano del terror se comió a los hombres.
Una sola figura femenina decidió abrirse a la luz… la soledad.
Fue entonces que los hombres descubrieron el horror, ellas ya no estaban y a la suma de todos los miedos apareció el miedo más sensato… desapareceríamos como especie. No solo porque ya no quedaría una madre en la tierra, sino que inútiles enseñanzas se les daría a los niños, enseñarles a odiar, a competir, a no dar y a lastimar. Nada constructivo.
Ante tamaño desequilibrio, Dios apareció… y dijo: “el hombre siempre valora lo que tiene recién cuando lo pierde, y eso es un paradigma del cual no quieren salir. En este momento solo tengo dos alternativas, dejarlos a su suerte, que por lo visto no es la mejor de las suertes. O traer una legión de ángeles que se haga cargo de Uds. a ver si de una vez aprenden”.
De a miles, de a millones las voces coreaban: “¡ÁNGELES!, ¡ÁNGELES!”
Con ojos humedecidos, porque aún él los ama, dijo: “mis ángeles llegarán, más no permitan caer nuevamente en la barbarie, no dejen que sus inservibles vanidades y cobardías los hagan nuevamente fracasar en el arte de vivir. No traten a mis ángeles como supremos, más tampoco como sirvientes, tratadlos como iguales, puesto que del equilibrio depende la subsistencia y amadlos, ya que estos ángeles vienen a salvarlos y no sería noble no amarlos. Hombres, está en Uds. aprender de los ángeles, el amor, la empatía, la dulzura, el compartir, la nobleza de actos y sentimientos. Es una nueva oportunidad, Uds. decidan si esta será aprovechada o desechada, pero no olviden que las consecuencias deben ser llevadas como hombres y no como cobardes”.
Dicho esto, Dios se alejó, y en la misma luz por la que él salía, un grupo de seres entraba, los hombres trataban aún cegados por el resplandor distinguir las alas de los ángeles, túnicas blancas o las aureolas que el imaginarios popular define… entonces la luz disminuyó la intensidad, las formas comenzaron a definirse y los colores se volvieron más nítidos.
Allí estaban, maravillosos, únicos, bellos… ese día, las mujeres volvieron a la tierra.


 Gustavo Agüera.

lunes, 16 de abril de 2012

HAY QUE BUSCARSE UN AMANTE



Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.
Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en que ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: "Depresión" y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ¡ES UN AMANTE! Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.
Están las que piensan: ¿Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica? Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.
A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición:
Amante es: "Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja, también solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...
En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino de durar.
¿Y que es durar? - Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frio, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar, es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana
Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, sé tu también un amante y un protagonista... de la vida.
Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...
La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:
"Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida."
POR DR. JORGE BUCAY, UNIVERSIDAD DE MIAMI

sábado, 14 de abril de 2012

"Un Viaje Interior"





Gran emoción he sentido al momento de comprobar que la meditación guiada que regalé hace poco más de 10 días ha tenido una enorme aceptación, más de 235 personas en el mundo han descargado el material.
En esta oportunidad quiero regalarte la segunda meditación del disco "Un Viaje Interior".
De todo corazón, con la envoltura de mi alma, recibe mi regalo: "En Reconocimiento del Propósito"

http://www.ivoox.com/en-reconocimiento-del-proposito-audios-mp3_rf_1165846_1.html



miércoles, 11 de abril de 2012

¿Y el tiempo?




A medida que pasa el tiempo, la humanidad se ha vuelto más dinámica, más ágil, más competitiva, por ende, más impaciente.
Hace algunos años, antes del auge tecnológico, nuestros abuelos, y padres en algunos casos, operaban con un sistema de correos, que en el mejor de los casos “carta expresa”, se comunicaban con una demora de no menos de 48 hrs, no tenían teléfonos móviles, de manera que, comunicarse con una persona tenía que esperar a que la misma regresara a su hogar. El trabajo era un asunto que solo podía ser atendido “en el lugar de trabajo”, el cual solo demandaba unas 8 horas diarias, horas que se distribuían de lunes a viernes, deberemos tener en cuenta además, que los horarios se repartían en mañana y tarde, lo que significaba que no solo se respetaba un horario para el almuerzo de la familia, sino que se podía descansar unos minutos a la siesta. En caso de que alguno trabajara un sábado, solamente lo hacía hasta el mediodía.
En cuanto a los domingos, esos eran sagrados, nadie osaba molestar por razones laborales a nadie, ese era el día de la familia, en que nuestros ancestros nos llevaban al parque y mientras los niños jugaban, ellos charlaban durante horas de la familia, la pareja, sus sueños y la posibilidad de realizarlos, sus proyectos, sus necesidades y creaban la satisfacción de las mismas.
En esa época, todo era fabricado en el país de origen, lo que ayudaba no solo al desarrollo de la economía local, sino que la sola idea de un proceso migratorio dentro o fuera del país para la búsqueda de un trabajo o “un futuro mejor” era descabellado.
Un buen día, surgieron las grandes ideas tecnológicas y productivas, esas que nos acercaron un teléfono portátil, las que nos dieron la posibilidad de enviar y recibir correspondencia electrónica, no permitieron el hecho de trabajar desde casa y no llenaron de información constante y sonante. No hubo que “esperar más”, y no esperar más comenzó a ser la constante.
No esperamos mas a que la carta sea llevada o traída físicamente, para eso existía el mail, o en su defecto el SMS. No esperamos más a que alguien legue a su casa, lo llamamos donde fuese y a la hora que fuera, no esperamos más que la fabrica del pueblo haga los muebles, le mandamos un mail a una fabrica a otra cuidad o al otro lado del mundo de ser necesario para evitar esperar, no esperamos más que el almacenero de la esquina habrá después de la siesta para ir a comprar, íbamos al supermercado, que estaba abierto a la siesta y luego abría las 24 horas, incluido los ya no tan sagrados domingos. No esperamos más recomponer una situación económica, no esperamos que mi vecino me ayude a “poner el hombro” para recomponer la economía, nos mudamos a un nuevo horizonte, no esperamos más el almuerzo en familia, ni a los chicos después de la escuela, ni esperamos a que crezcan… nunca más esperamos más nada.
Hoy, pagamos cientos de dólares a un Gurú, llevado a los grandes escenarios por empresas de marketing, para que nos diga que esperemos el momento, que no nos gane la ansiedad, que valoremos lo que en realidad tiene valor, la familia, el amor, el respeto, los sueños, los valores mismos, la persona. Nos dice que tenemos que darnos tiempo, para crecer, para crear, para vivir.
Recuerdo bien que mis padres eran millonarios en tiempo, ellos tenían tiempo para trabajar, para ayudarme a estudiar, para ir al parque, para almorzar en familia, para reunirse con sus amigos, para soñar y para descansar. Tenían tiempo, la sociedad toda se tomaba el tiempo que necesitaba.
Hoy, observo a mis semejantes y todo el mundo se queja de lo mismo, no hay tiempo. Surge la pregunta: ¿en que perdimos el tiempo?, ¿Dónde, o cuándo lo perdimos?, ¿en qué nos benefició el avance tecnológico-productivo?, perdón, ¿A quién beneficio?
Por último, como pensando en voz alta, ¿existe la posibilidad que la instaurada sociedad de consumo, los medio masivos de comunicación y las grandes corporaciones nos ayudaron a formar una idea distorsionada de las prioridades y necesidades reales que tenemos?, ¿estamos en una era en que “la caja boba”, (T.V.), nos revela necesidades indispensables, impuestas en base a miedos inculcados?, la economía global, ¿nos ha hecho creer que un billete es más importante que una vida?
Tenemos la responsabilidad de cambiar nuestros destinos, ya deja de ser esto un simple derecho, cuando las generaciones futuras descubran en lo que nos hemos transformado puede que hayamos dejado un despojo de humanidad, más, no es de ellos la responsabilidad de la reconstrucción, es nuestra. Trabajemos hoy para dejarles nuestros hijos no solo un mundo más limpio, sino una sociedad más humana, mas empática, un lugar al ellos puedan llamar hogar.
Gustavo Agüera
Terapeuta Holístico