Facundo Cabral (La Plata, Provincia de Buenos Aires, 22 de mayo de 1937 - Ciudad de Guatemala, 9 de julio de 2011) fue un cantautor argentino.
Ya casi invidente, él mismo resumió en una nota:
"Fue mudo hasta los 9 años, analfabeto hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40 y conoció a su padre a los 46. El más pagano de los predicadores cumple 70 años y repasa su vida desde la habitación de hotel que eligió como última morada".
Rodolfo Enrique Cabral (tal era su verdadero nombre) nació en la ciudad de La Plata el 22 de mayo de 1937. Un día antes de su nacimiento, el padre del futuro cantautor se fue del hogar. Él, su esposa y sus otros siete hijos vivían en casa del abuelo paterno de Facundo Cabral, quien expulsó al resto de la familia. De modo que Cabral afirmaría varios años más tarde que su nacimiento se produciría en una calle de la ciudad de La Plata. Sus primeros años los pasó en Berisso, localidad adyacente a La Plata. Posteriormente, la madre de Cabral y sus hijos emigraron hacia Tierra del Fuego, al sur de Argentina. A la edad de 9 años, escapó de su hogar y estuvo desaparecido cuatro meses. Su propósito inicial era llegar hasta Buenos Aires para conocer al entonces presidente argentino Juan Domingo Perón, ya que tenía la referencia de que el mandatario "le daba trabajo a los pobres". Después de una larga travesía, transportado por diferentes personas, al llegar a la ciudad capital, un vendedor le dio la dirección de la Casa Rosada y al día siguiente Facundo Cabral, siendo apenas un niño, logró burlar el cerco policial alrededor del mandatario y su esposa, Eva Duarte y conversó con ambos. En un reportaje en los años 90 confesó que Eva Perón en ese momento dijo: "Por fin alguien que pide trabajo y no limosna". Gracias a esta conversación, logró que su madre obtuviera empleo y el resto de la familia se trasladara a la ciudad de Tandil.
Facundo Cabral tuvo una infancia dura y desprotegida; se convirtió en un marginal al punto de ser encerrado en un reformatorio pues se había convertido en alcohólico desde los nueve años de edad. Escapa y luego cae preso a los 14 años por su carácter violento. En la cárcel, un sacerdote jesuíta de nombre Simón fue quien le enseñó a leer y escribir, lo puso en contacto con la literatura universal y lo impulsó a realizar sus estudios de educación primaria y secundaria, los cuales llevó a cabo en tres años, en lugar de los doce que era el período normal en Argentina. Un año antes de salir de la cárcel, Cabral escaparía de la prisión, aunque recibió aún ayuda del sacerdote. Gracias a un vagabundo, Cabral conoce la religión aunque declarándose librepensador, sin pertenecer a iglesia alguna. Poco después, se iniciaría como músico y cantante en el medio artístico.
Facundo Cabral es asesinado la madrugada del 9 de julio del 2011 a bordo de su camioneta, camino al aeropuerto La Aurora de la capital de Guatemala, donde abordaría un avión con rumbo a Nicaragua.
"Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene limites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos."
Facundo Cabral.
Fue un ejemplo vivo de sus palabras, predicando con su forma de vida, la letra de sus canciones y la expresión de su corazón.
Si bien su vida no fue una novela rosa esa experiencia logró capitalizarla para ser el faro de luz que alumbró a uno de sus congéneres.
Creo que aún no ha pasado el tiempo suficiente para lograr dimensionar la última lección del maestro, esta que hoy a muchos a dejado con un sabor amargo en la boca.
Por mi parte, hoy me despido, se que puedo decirle a Facundo que la misión esta cumplida, y que me espere, que en el momento preciso, nos reencontraremos, recurriendo una vez mas a la sabiduría de sus palabras: "... el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos..."
Facundo Cabral.
Fue un ejemplo vivo de sus palabras, predicando con su forma de vida, la letra de sus canciones y la expresión de su corazón.
Si bien su vida no fue una novela rosa esa experiencia logró capitalizarla para ser el faro de luz que alumbró a uno de sus congéneres.
Creo que aún no ha pasado el tiempo suficiente para lograr dimensionar la última lección del maestro, esta que hoy a muchos a dejado con un sabor amargo en la boca.
Por mi parte, hoy me despido, se que puedo decirle a Facundo que la misión esta cumplida, y que me espere, que en el momento preciso, nos reencontraremos, recurriendo una vez mas a la sabiduría de sus palabras: "... el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos..."

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