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Muros y Puertas, un programa para sentir...

sábado, 2 de julio de 2011

Toda relación está condenada


Toda relación está condenada a perecer, no puede permanecer en su estado prístino.
Cuando la relación nace esta envuelta en un entorno de conocimiento, entre los integrantes de la misma, de sus gustos, costumbres, pensamientos. Una vez que ambos se conocen esta relación tiene que fallecer para comenzar con una nueva etapa, la de las metas, las personales y las comunes. Todos los sueños y anhelos que cada uno tiene para su realización personal y la de la pareja misma, los proyectos profesionales, los emocionales y sensitivos.
Al perecer esta relación, se le dará la oportunidad al nacimiento de la relación en la que se alcancen estas empresas, la realización de las mismas, el apoyo mutuo para que el otro y yo mismo podamos cumplirlas. Es aquí cuando cada uno de los integrantes de la pareja procuran el apoyo a su compañero en pos de los propósitos ya identificados. Nuevamente, es necesaria la muerte de esta relación, para poder fluir aún mas.
Nace entonces la relación de disfrutar los objetivos alcanzados, los personales y los mutuos, viviendo en la dicha de lograr la realización personal, familiar, profesional y psicológica.

Es necesario que estemos atentos a estos cambios, son inminentes, no buscan nuestra aprobación para suceder, simplemente suceden.
 Vivimos en un Universo de fluidez y si en algún momento de tu vida te encuentras ante la realidad de que tu pareja “ya no es quien era” tienes razón, tu tampoco lo eres, ya cambiaste, maduraste, has nutrido tu vida con la experiencia del camino transitado, jamás volverán a ser los mismo, es imposible.
Esto no significa que lo nuevo sea peor, todo lo contrario, es mejor, puesto que si avanzan deben dejar atrás el pasado, simplemente fluir hacia lo nuevo y comprometerse nuevamente en una relación “a construir” como es, siempre.
Cuando una persona pretende que todo siga igual se encuentra en una situación frustrante, sin horizonte, puesto que lo único que sucede es que se estanca en un pasado, en lo que era y no se da la oportunidad ni se la da a su pareja a progresar, a avanzar y es cuando se queda atrás y se aleja de la persona que estaba a su lado o los dos deciden literalmente estancarse en el circulo vicioso de la rutina, la que indefectiblemente los aplastara matando definitivamente  a la relación.
Cada uno de los procesos de consecutivas muertes y renacimiento nos obligan a morir y renacer a nosotros mismos también, si no fluimos el renacimiento es imposible y la muerte es eterna.
Redefine tu relación, tus metas las de tu pareja y a partir de este momento comprométanse a construir una nueva relación la que en este momento debe nacer.

Gustavo Agüera
Terapeuta Holístico

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